Cómo es el proceso, paso a paso
- El conductor escanea el QR del cargador con la cámara del móvil — no hace falta ninguna app, se abre directamente en el navegador.
- Ve el precio por kWh y el estado del cargador antes de decidir nada.
- Introduce su tarjeta para una pre-autorización (un importe de seguridad, no el cobro final).
- El cargador arranca en remoto en cuanto se confirma la pre-autorización.
- Al desenchufar, se cobra exactamente lo consumido — ni un céntimo más — y se libera el resto de la pre-autorización.
Todo el proceso ocurre en el navegador del móvil, en la misma sesión, sin crear ninguna cuenta ni recordar ninguna contraseña.
Por qué pre-autorización y no un cobro fijo
Cobrar un importe fijo por adelantado obligaría a sobreestimar (para no quedarse corto si la carga es larga) o a hacer una devolución después si fue más corta. La pre-autorización resuelve esto: se reserva un margen de seguridad en la tarjeta, pero solo se cobra lo que realmente se ha consumido al terminar la sesión.
El recibo, si lo quieres
Al terminar la carga, se puede pedir que el recibo (energía consumida, importe, duración) llegue por email — útil si necesitas justificar el gasto, por ejemplo en un viaje de trabajo.
¿Y si luego quiero algo más permanente?
El pago por QR no obliga a nada. Si el conductor pasa a cargar con frecuencia en una marca concreta, esa marca puede ofrecerle un portal propio con tarjeta guardada, saldo prepago o una suscripción mensual — pero eso ya es una decisión suya, no un requisito para cargar la primera vez.